Mostrando entradas con la etiqueta Irmandiños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Irmandiños. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de mayo de 2022

EL CASTILLO DE MOECHE

 


Sin duda cuando llegas hasta la parroquia de San Xurxo en Moeche y ves el castillo que tienes ante ti, lo que más te va a llamar la atención es sin duda la ubicación del mismo. La mayoría de castillos que puedes encontrar, se localizan en lo alto del promontorio. En este caso encontramos el castillo en pleno valle, cercano a las viviendas que hay en la actualidad y que quizás hallan reemplazado a otras que estuvieran en el mismo lugar hace quinientos años. Lo cierto es que muy probablemente en los altos montes que rodean este castillo habría puestos de vigilancia que sustituirían sin duda las posiciones defensivas más alejadas. Convirtiendo así a la línea montañosa en la primera muralla defensiva de este castillo.

En el caso de este castillo en concreto existen varias posibles versiones acerca de su posesión. Si seguimos una serie de las fuentes históricas, esta afirma que García Rodríguez de Valcárcel recibe cierta concesión del propio rey Enrique II, otorgada y firmada por este en septiembre de 1371 en Zamora. De esta concesión se desprende el señorío de García Rodríguez sobre As Pontes (¿No sabias porque As Pontes era de García Rodríguez? Pues ahora ya lo sabes) así como también el de “las feligresías de Moeche y Santa Cruz”.

La vista que ofrece el castillo de Moeche es asi de espectacular.
Aun cuando no se encuentra en lo alto de la colina
lo cierto es que las vistas que ofrece la posición del 
castillo han hecho que superase mi vértigo para poder 
observar el paisaje por mi mismo sin que Carol se 
tuviera que subir en solitario a por la foto.

Este personaje, nuestro buen García Rodríguez, casariase con la hija del señor de Zamar, Inés Fernández de Zamar y del matrimonio de la quien sabe si feliz pareja nacerá Constanza Rodríguez de Valcárcel, quién compra a su madre Dª Inés “el coto de Moeche” en 1427 en beneficio de su marido, Pedro Álvarez Osorio, señor de Cabrera y Ribera, cuyo nieto, del mismo nombre, sufriría en sus carnes la hostilidad de la Primera Revuelta Irmandiña. Este Pedro Álvarez Osorio nieto no poseería en un primer momento la titularidad del señorío de Moeche, que se habría disgregado entre los herederos de su abuelo.

La familia Enríquez de Castro, heredera al mismo tiempo de los Valcárcel en sus dominios de Cedeira, se había convertido en la poseedora del señorío de Moeche. Sin embargo, el apoyo de Fadrique Enríquez de Castilla, cabeza de los Enríquez de Castro y duque de Arjona, al infante Enrique de Trastámara trajo consigo la sanción de Juan II y, con ello, la pérdida de la dignidad ducal de Fadrique, cuyos bienes fueron transferidos en gran medida a su hermana Beatriz Enríquez de Castro. Beatriz contraería nupcias con Pedro Álvarez Osorio, de modo que el castillo de Moeche pasaría de nuevo, a través de la vía marital, a su linaje. De esta manera, los Osorio serían los señores de Moeche en el momento en el que estalla la Segunda Revuelta Irmandiña.

Los “agravios” cometidos por el estamento señorial desde principios del siglo XV empezarían a generar un cierto malestar entre las clases populares, este malestar se hace acuciante a partir de la década de 1450. Pedro Álvarez Osorio se cuenta entre los más demandados de la época debido a la realización cada vez más común de “fechorías”, que tendrían por objetivo las clases populares, específicamente en el rural. Al igual que en la primera revuelta se dará la creación de “Irmandades” con el objetivo de hacer frente a los abusos nobiliarios. Esta vez se crearía, al mismo tiempo, una Hermandad General de Galicia que, en teoría coordinaría las acciones y que fue refrendada en su fundación por el rey Enrique IV.

Esta Hermandad General tomará el liderazgo político de la revuelta de manos de la élite burguesa, que no siempre controlaría a las clases populares del rural, más predispuestas a enfrentarse a la nobleza. Es así como la revuelta, que intenta ser delimitada mediante la entrega de las fortalezas de los señores que habían cometido agravios, se convirtió rápidamente en la destrucción de estas.

Posiblemente la fortaleza de Moeche fuera una de las primeras en ser destruida, en aquella primavera de 1467. Y es que la fama de nuestro amigo Pedro, el conde de Lemos vaya, lo convertía en uno de los nobles más odiados por el pueblo, por lo que la inmensa mayoría de sus fortalezas fueron derribadas. El control político que se le presupone a la “Irmandade Xeral” entre 1467 y 1469 terminó con la contraofensiva de los nobles que derrotaron a los irmandiños por su superioridad numérica y material, sin tener en cuenta los problemas internos en el bando de los irmandiños.

Los corredores del castillo, no es muy difícil cerrar los
ojos y sentir como la guardia pasea a través de ellos 
e imaginarse a nuestro amigo Nuño Freire de Andrade
dirigirse a comprobar si Teresita estaba bien.

Existen multitud de trabajos arqueológicos realizados sobre este castillo, trabajos que han arrojado a la luz piezas de origen medieval en su inmensa mayoría. Pero algo muy interesante que también han mostrado esos trabajos es que el actual castillo se encuentra levantado sobre los restos de otro anterior. Lo que nos lleva a pensar en el hecho de que el que tenemos ante nosotros en la actualidad es el que el bueno del primo de Nuño, y es que en el año 1468 este castillo sería reconstruido de nuevo por Pedro Álvarez de Osorio, Conde de Lemos, quien pediría a los que destruyeron el castillo anterior; más que pedir obligaría en realidad; física y económicamente que se pusieran a reconstruirlo y recuperarlo. Básicamente lo que hizo fue cobrarles el material y hacerles ponerlo a latigazos. Ya de camino, y aprovechando que tenía una buena cuadrilla de operarios, Pedro ampliaría ligeramente el castillo. Cosa muy natural, en aquella época y en esta.

El castillo que ha llegado a nuestros días es el fruto de esta alegre reconstrucción de la que hablábamos. Está situado sobre el emplazamiento del castillo anterior lo que, debido a las excavaciones antes mencionadas, nos permite diferenciar entre el castillo actual y el castillo derruido. La torre de homenaje, precedida por una plaza de armas, hace de entrada al propio castillo, y de ahí se da paso al propio patio, centro que da a todas las estancias de la fortaleza. Así, la torre de homenaje se encuentra unida a una muralla octogonal irregular, que hace de pared externa a la estancia de servidumbre, a la estancia de armas, al comedor y a las caballerizas, donde actualmente se encuentra el Centro de Interpretación del Castillo de Moeche. En la fachada principal de la torre todavía se conservan tres motivos heráldicos. Por un lado, en un lateral, el escudo del Duque de Arjona, y centrados en lo alto, los escudos de Pedro Álvarez de Osorio, y su esposa, Beatriz de Castro.

El personal asignado para que conozcáis el castillo
y que nos atendió de autentico lujo. Si no perdieron
la paciencia ni la sonrisa al machacarlos a preguntas
seguro que os atenderán incluso mejor que a nosotros.

La planta del castillo, como hemos dicho antes de la muralla, es octogonal, siendo rodeado por un profundo foso. Foso que estuvo siendo recuperado hacia el año 2009. Los materiales empleados son similares a las de otras fortalezas de las comarcas del norte de Galicia, formadas con muros de mampostería de pizarra y granito en sillería en sus esquinas

Estos muros se elevan unos 12 m. Lo más llamativo del recinto es la torre del homenaje, de planta cuadrada, que se levanta hasta los 18 m del suelo. Además de la torre, podremos ver la plaza de armas con su pozo de agua, la sala de armas, el comedor, los aposentos, las caballerizas y los alojamientos de la servidumbre. Una escalera de caracol une el patio con las murallas defensivas. Las puertas y ventanas nos muestras un estilo gótico por sus apuntados arcos.

El castillo de un modo u otro; llegando a ser cárcel de malhechores en el siglo XVI; acabaría llegando a poder de la casa poseedora de la gran mayoría de títulos antiguos: La casa de Alba. No la de Bernarda, sino la del duque de Alba que tan buen recuerdo dejaría en Flandes. En 1890, y habiendo llegado el castillo actual en muy buen estado de conservación, la casa de Alba quiso vender la piedra del mismo. Afortunadamente para el castillo y para nosotros, aquella operación se evito y el castillo ha conseguido llegar a nuestros días.


Nos vemos en el próximo paseo.

No dejes de seguirnos en FacebookFlickr e Instagram y de ver nuestra pagina web.

Y si de verdad quieres ayudarnos en nuestro trabajo; puedes ser nuestro mecenas a través de Patreon o echar un vistazo a la web de COLORLAND nuestro patrocinador. 






domingo, 27 de septiembre de 2020

EL MONASTERIO DE MONFERO




Muchos de los actuales habitantes de la comarca eumesa y de ferrolterra desconocen que el Monasterio de Santa María de Monfero fue uno de los más poderosos de toda Galicia. Este monasterio de origen altomedieval, tiene su origen aproximadamente sobre el año 990 en que se levantó un convento entre dos capillas de gran devoción popular en la zona: la de San Marcos y la de Virgen de la Cela, en tiempos del rey Bermudo II el gotoso, no confundir con Bermudo III el Mozo, a quien recordaremos de aquellos tiempos en los que nuestro amigo Ulf el vikingo; quien por cierto nada tuvo que ver con la incursión vikinga que arrasaría este primer monasterio ¿O quizás sí? quien sabe lo que haría nuestro amigo Ulf en sus tiempos mozos cuando venía de visitas saqueisticas hasta nuestras tierriñas gallegas.
Originalmente el monasterio tenia dos torres, pero una de ellas fue derruida por un rayo
Esta es la imagen que realizo Carol
durante el directo que emitimos desde
el monasterio y que os enseñamos en
bruto en la pantalla de su móvil.

Da igual, será un poco más adelante, en el siglo XII año 1134, cuando volverá a reconstruirse, de mano de los nobles Alfonso Bermúdez y Pedro Osorio, sobrino del primero que lo entregarían a los benedictinos de Santa María de Valverde (Zamora). Poco más adelante en 1147, durante el reinado de Alfonso VII, quien sería el gran auspiciador y promotor de la Orden del Císter en España los benedictinos lo dejaran y el monasterio deberá acogerse a la regla cisterciense. Se inicia en esta época además la construcción de la iglesia románica, de la que lamentablemente tan sólo quedan algunos restos menores.

Llegará el siglo XIII y será entonces cuando comience el crecimiento de la abadía, gracias a los hermanos laicos que cultivan las granjas del entorno monástico. Se suman también las rentas de los bienes que fueron adquiriendo mediante donaciones engrandeciendo así su patrimonio. También será en esta misma época, cuando alcanzaran una gran fama los textos y el arte de los monjes copistas, escribanos y reproductores de Monfero lo que le dará al monasterio un gran reconocimiento a nivel peninsular.

Con el tiempo esta expansión extramuros dará origen al enfrentamiento con los señores feudales de la zona por el dominio de sus tierras. Destacan las pugnas con los Aras Pardo y los Andrade, siendo necesaria, en el siglo XIV, la intervención del poder real y del papado. Estos dos pleitos terminarían ambos a favor de la soberanía de los monjes. Es aquí cuando comienza la historia de enfrentamientos y asesinatos, como la muerte del abad, en un camino próximo, en el siglo XV, o el asesinato de dos clérigos a la puerta del monasterio. No quisiéramos pensar en el bueno de nuestro amigo Nuño como implicado en estos temas, pero claro no podríamos negar que tiene bastantes papeletas para tener algo que ver en ello.
Carol observa la fachada ajedrezada del monasterio
para elegir una buena posición de disparo en la
parte de la entrada frontal del monasterio de Monfero.


A partir del año 1506 pasa a formar parte de la Congregación de Castilla debido a la reforma en multitud de asuntos de estado; la iglesia y la Fe eran asunto importante en la época; que llevaran a cabo los Reyes Católicos. Sera con la reforma cisneriana; llamada de esta manera porque fue encargada por la reina católica y llevada a cabo por el cardenal Cisneros, confesor de la Reina Isabel I; que el monasterio obtenga una mayor importancia dentro de los planes de Cisneros primeramente y posteriormente dentro de la organización del antiguo régimen. Principalmente en el asunto de las traducciones al castellano de un compendio seleccionado de obras teológicas, así como, por supuesto, de la Biblia. La muy extendida fama de sus monjes, como copistas, escribanos y reproductores hará que Monfero sea uno de los lugares escogidos para llevar a cabo este proyecto junto a uno más ambicioso aun, la biblia poliglota complutense. La llegada de las imprentas haría que finalmente el monasterio saliese del proyecto, quedando solo sus traductores en el mismo.

Poco a poco el monasterio iría decayendo, su deterioro general ya seria visible de modo evidente durante la invasión francesa que, en 1808 al utilizarse el monasterio por las fuerzas francesas como acuartelamiento para algunas de las fuerzas de “La Grand Armee”, interrumpiría las obras de recuperación de la torre derecha de la iglesia; derribada en 1803 por un rayo que produciría además notables daños en el edificio.

Con la exclaustración de 1820 primero y desamortización de Mendizábal después, llega a su fin la vida eclesiástica de este monasterio, que fuera en su momento uno de los más importantes de Galicia.


Pero como son estos edificios antiguos, que parecen muertos y no lo están.

Después de la primera exclaustración, se autorizaría por el Rey el retorno de varios miembros de la comunidad; la cual en casi todo momento estuvo formada por unos setenta frailes, fraile arriba fraile abajo. Estos monjes al regresar descubrieron con horror el brutal saqueo al que había sido sometido el monasterio. Nada quedaba prácticamente de todo lo que albergo. No obstante, aquellos monjes que volvieron trabajaron arduamente durante doce años y consiguieron hacer del monasterio un edificio habitable. Desgraciadamente la desamortización de Mendizábal expulsaría, esta vez definitivamente a los monjes de la abadía, los cuales ya jamás regresarían a la misma.

Tras multitudes de saqueos y “desapariciones” de parte de su piedra entre otros elementos, el día 3 de junio de 1931, es declarado bien de interés cultural (Si, irónicamente es declarado bien de interés cultural por la II República) lo cual le permitirá sobrevivir con mas pena que gloria hasta los años setenta del siglo XX. Sera en estos años en los que se comiencen a realizar trabajos de rehabilitación que obtienen ciertos resultados.
Hemos querido que os hagáis una idea de como era el
frente de la iglesia del monasterio con las dos torres que
poseía originariamente antes de que un rayo alcanzase
una de ellas y la derrumbase definitivamente. Ojala que
llegue un día en el que esa segunda torre no tenga que
ser inyectada mediante Photoshop en la imagen


En el año 2003 el arzobispado cederá el edificio a la Xunta de Galicia por un periodo de cincuenta años prorrogables, lo cual llevará a una posible restauración de calidad a la vez que a la creación de un pequeño motor para la industria hotelera y turística de la zona: Se abre a concurso público la rehabilitación para la creación de un Hotel-Spa de cuatro o cinco estrellas. Por desgracia para la comarca; quien sabe si quizás por fortuna para el monasterio; la crisis económica que golpeo el mundo poco después detuvo este proyecto que se convirtió en un simple espejismo. A día de hoy la rehabilitación avanza despacio, pero avanza. En realidad, es el hecho de que avance, aunque sea despacio, algo de lo que debemos alegrarnos todos aquellos a los que nos guste la arquitectura, la historia y la cultura en general. Puesto que se trata de un lugar que, parafraseando al antagonista de Indiana Jones en la película En busca del arca Perdida: “Nosotros simplemente pasamos por la historia, pero este edificio en si mismo es Historia”



Nos vemos en el próximo paseo.
No dejes de seguirme en FacebookFlickr e Instagram y de ver mi pagina web.















miércoles, 27 de febrero de 2019

LA GRAN GUERRA IRMANDIÑA



Espada y hacha, sangre y fuego. Y es que desde el principio de los tiempos en esta península ibérica hemos sido así; no te creas que viene de hace poco lo de matarnos entre hispanos. A veces con motivos y otras veces… bueno otras veces igual motivos no hay; pero las tradiciones hay que mantenerlas vivas en el alma y una guerra civil cada ochenta años; o una guerra con el pequeño reino vecino antes de la existencia de España; son obligatorias en el hispano de bien. Se declare español, español y otro a la vez o solo otro. Cada cierto tiempo hay que guerrear y se guerrea. Tradición es tradición. 

La edad media fue sin ninguna una época llena de 
emociones en Galicia. Cada cierto tiempo las tormentas
 de tipo meteorológico dejaban paso a las tormentas en 
las que "llovía muerte y sangre" Esta imagen pretende 
reflejar la llegada de esas "tormentas de maldad"
A lo que estábamos, unas veces con mas diferencia de tiempo otras con menos. Unas con la razón de la justicia de los hombres otras con la razón de lo que es justo de corazón. Unas con la verdad de la realidad y otras con la verdad de “Mi espada solo habla con la verdad y, si opináis que miento aquí mismo sus degüello”; entre los nacidos en esta península ha sido tradición habitual la de matarnos los unos a los otros. Y que a nadie se le ocurra venir a molestarnos, porque entonces nos juntaremos todos para matar a los que vengan a molestar antes de volver a lo nuestro, que es matarnos. De esto bien informado esta un tal Napoleón, que llego a la península hecho todo un campeón y salió de ella con la cara partida a guantazos.

Volvamos a nuestra historia que si no nos desviamos hacia donde no debemos ir, ya que hoy vamos al siglo XV y no al XIX. Del pequeño caporal, la Grande Armee y demás asuntos napoleónicos ya hablaremos en alguna otra ocasión. Esta vez vamos a llevar flores a la tumba de un amigo.

Hace algunas semanas viajamos hasta el Moeche de 1431 a conocer a un héroe de leyenda; nuestro amigo Roí Xordo. Le acompañamos en su fulgurante carrera como valeroso líder rebelde sublevado; desde que asalto el castillo de Moeche con el propósito de afearle la mala conducta al cabroncete de Nuño Freire; alias el Andrade Malo; a la manera en que en la época se afeaban las conductas a los nobles: a golpe de asalto, fuego, guerra y muerte. La tradición de la época, ya sabéis: no debemos darle demasiada importancia. Le seguimos de castillo en castillo y llegamos hasta Santiago, donde tuvimos que retroceder y le vimos luchar en la batalla del Eume, donde cayeron a su lado, sin rendir sus armas, unos diez mil irmandiños. Y más de uno, sin duda, dejo caer alguna lagrima cuando el cabroncete de Nuño le amputo la mano y lo arrojo a la celda de Elvira antes de enterrarlo vivo.


El clero no tardo demasiado en unirse a las Santas 
Hermandades. Salvando la excepción del Arzobispo de 
Fonseca la totalidad del clero gallego se unio a las
 Hermandades con la esperanza de que estas
 les protegieran de los nobles laicos.
Bueno, lo cierto del caso es que nuño no dejo un mapa claro acerca de la localización de la tumba de Roí, las tradiciones de la época no incluían honrar a los enemigos caídos si los considerabas inferiores; o si eras Nuño el Malo. O si preveías que se fuera a convertir en lugar de procesión y de homenaje que a la larga podría darte problemas. Así que las flores las podemos dejar en cualquier parte de las cercanías de la fortaleza de Nogueirosa, los espíritus de sus hombres caídos de seguro se las llevaran al espíritu de Roí en nuestro nombre. 
Os preguntareis la mayoría porque sé que el espíritu de Roí recibirá las flores; la respuesta es sencilla: aunque Roí murió en 1431, su espíritu y su liderazgo no lo hicieron. De hecho, entre el año 1431 y el año al que viajamos hoy, se produjeron multitud de… como decirlo; mini alzamientos. Algunos de los hombres de Roí que pudieron escapar al triste destino que les deparo la batalla del Eume. Bien por casualidades del destino, bien porque Roí les hubiera encomendado otras misiones y no estuvieran en la batalla presentes. Lo cierto es que estos hombres no dejaron que la muerte de su líder les hiciera rendirse; fueron más cuidadosos y se volvieron a organizar. De hecho, hasta 1467 aquí en Galicia las cosas estarían un poco; ¿cómo decirlo suavemente?; estuvieron un poco calientes. Si hubiese habido televisión en la época nos habrían pintado como Siria o como Ucrania. Aunque sería quizás un poco exagerado.
En 1446 algunos de los supervivientes de las fuerzas de Roí; consiguieron adiestrar una fuerza que pondría en jaque a los condes de Allariz durante un par de años. En Viveiro sucedería algo similar, pero de muchísima menor duración en 1454, en 1455 se liaría parda en Ourense y en Lugo en 1457. Esto a nivel urbano; en el área rural el aquí degollamos al hijo tercero del Señor y en respuesta los hombres del señor queman las viviendas de diez campesinos escogidos al azar, era una práctica muy habitual; pero sin llegar a convertirse en tradición o costumbre, no nos confundamos.

Era aquella una época en la que, en toda Europa los reyes tenían poco más poder que una cuchara, y en el caso de la corona de Castilla esto se agravaba con más problemas y pseudo conflictos civiles de los que nuestro amigo Enrique IV podría desear. Lo cual hizo bastante para que; a imagen de otros reyes en Europa; le repartiera algunas prebendas a las ciudades y villas, de este modo se podía apoyar en ellas para enfrentarse a sus teóricos
El torreón de Andrade en Pontedeume, fue una 
de las posiciones que Alonso de Lanzos capturaría durante 
el alzamiento en 1467 y que se mantendría bajo control de 
las Hermandades hasta principios de 1472.
vasallos, la nobleza feudal. No olvidemos que estos nobles a veces “olvidaban” sus juramentos, o los perdían y cuando los volvían a encontrar, pues se lo ofrecían a otros. Este fue el caso que se encontró Enrique IV de Castilla; sus vasallos se la lían parda al declarar Rey a su medio hermano Alfonso al cual, llegan incluso hasta a coronar Rey en Ávila. No habría mucho que objetar a esto; puesto que Alfonso era el heredero designado por Enrique; de no ser porque aquellos, llamémosles disidentes, tuvieron la muy poca delicadeza de no esperar a que Enrique muriera; con o sin ayuda; o abdicase para llevar a cabo la coronación de Alfonso. Lo cual es un movimiento mas bien poco educado para la época.
En fin, así estaban las cosas por Galicia en aquellos turbulentos años. Puesto que, salvo muy honrosas excepciones, la mayoría de la nobleza de primera línea apoyo a su hermano Alfonso, el rey de castilla Enrique IV, no tuvo mucho más remedio que autorizar la formación de las santas hermandades en las villas y ciudades y bueno, cuando la cosa se empezó a liar aún más parda decidió que, ya que tampoco podía prestar demasiada atención al asunto, mejor no miramos demasiado hacia allí y mis leales ya se encargan. Esta actitud de Enrique fue algo más bien habitual en la época a la que nos referimos.
Si ahora a esto le añadimos que, en el año 1466 se da una epidemia, antes se dio un paseíto la peste, y se sumó una racha de malas cosechas, con todo lo cual, los nobles vieron sus rentas disminuidas y, como suele ser habitual decidieron subir los impuestos. Esta vez los nobles de alta posición decidieron ser más ecuánimes, eso sí, así que para que nadie pudiera acusarles de trato de favor, le impusieron también unos impuestillos a la iglesia. Impuestillos consistentes en “Su patrimonio integro señor Abad”.


El monasterio de San Martin del Couto fue uno de los
 muchos que apoyaron a las Santas Hermandades. No en 
vano había sido uno de los mas castigados por los 
impuestos que había añadido el de Andrade.
Con la alta nobleza haciendo amigos a pasos agigantados llego un momento en el que, hasta el clero llamaba a Roí. A Roí o a cualquier candidato viable a empuñar su espada contra la nobleza, que tampoco iban a ser muy quisquillosos acerca de la naturaleza del líder; si no podía ser Roí bien servía cualquiera imbuido por el espíritu de nuestro héroe. Ya fuera uno de sus lugartenientes, uno de sus hijos, o cualquiera que pudiese invocar su nombre. La cuestión es que hasta el señor abad reclamaba el retorno de Roi.
Ciertamente buscaron con ganas pues no solo encontraron un líder; encontraron tres. Realmente aparecieron incluso mandos intermedios. Roi dejo sembrada la semilla de la lucha por la justicia del corazón, y Enrique IV al autorizar las hermandades pues no se lo puso a estos muy complicado.

Así pues y dirigiendo las acciones Alonso de Lanzos que además dirigiría personalmente las operaciones en el norte; en el que fuera el terreno de Roi. Pedro Osorio se encargaría del área del centro y Diego de Lemos operaria en la zona del sur de Lugo y Orense. Seria en la primavera de 1467 cuando darían el pistoletazo de salida.

Os estaréis preguntando si el Osorio y el Lemos tendrán algo que ver con los Osorio y los Lemos, señores feudales gallegos de importancia y renombre. La respuesta a esta pregunta es que los grandes señores no tuvieron muchos miramientos en inflar a impuestos y en putear a sus sobrinos. También podría ser que estos sobrinos quisieran apoyar al rey, ya fuera por convicción, por honor o porque si gana el Rey yo ocupo el lugar de los que yo derrote. En todo caso aquí en Galicia a la hermandad se alistaron hasta los gatos exceptuando, claro está, a los miembros de la alta nobleza y sus tropas. Hasta Alonso de Lanzos era hidalgo, quizás proveniente de una familia con menor cache que los Osorio y los Lemos, pero hidalgo y miembro de la baja nobleza igualmente.
Otra de las posiciones habitualmente capturadas 
en estas dos revueltas fue el castillo de Nogueirosa. 
Posición de la casa de Andrade construida precisamente
 sobre terrenos del monasterio de San Martin del Couto. 

Así que bueno, ya sabemos, tradición es tradición y como tradicionalmente en la Península Ibérica hay que matarse en guerras, pues en aquella primavera de 1467 Alonso de Lanzos; con el poder del alma de Roi a su lado dirigiría a la friolera de casi cien mil hombres y se haría, en nombre de las santas hermandades, con el control de prácticamente la totalidad de Galicia partes de León y Asturias.
Ante la sorpresa y la emoción del amigo Enrique, a quien apoyaban los vencedores del golpe de mano, ejecutado muy al estilo del viejo Roi; ya sabéis sorpresa, golpe de mano audacia… Los irmandiños se hicieron con todo este territorio al igual que hiciera Roi en un tiempo bastante breve. Y mantuvieron sus posiciones hasta que cambiaron por completo las tornas. Lo cual comenzaría a suceder en 1468 con el fallecimiento; vaya usted a saber si esto sería casual, accidental o accidentalmente provocado; el caso es que muerto el Rey que apoyaba la alta nobleza que se oponía a Enrique estos fueron a hablar con el para acordar que “Bueno, igual nos hemos pasado, pero es que no te aguantamos. Eso sí, a tu hermana Isabel no solo si la aguantamos, sino que la preferimos como Reina.” De tal forma que todos juntos decidieron firmar el famoso pacto de los toros de Guisando. Los nobles le serian leales a Enrique, este declaraba heredera a su hermana Isabel y todos tan contentos.
Bueno, todos todos no. Evidentemente el que los nobles se volvieran a amigar con el Rey, no fue bueno para las hermandades. Los nuevamente amigos del alma de Enrique tenían cierto interés en recuperar sus posesiones y, claro, ahora que se habían vuelto a hacer amiguetes de copas y fiestas, pues a Enrique no le pareció mal que las recuperaran. 
De este modo los nobles escogieron para mandar la contraofensiva de entre todos ellos a Pedro Álvarez de Soutomayor, hijo de nobles, pero bastardo, que debía de ser un tío muy hábil puesto que aun siendo bastardo alcanzaría el mas alto escalafón entre los Soutomayor; que eran la familia más poderosa de la Galicia del momento.
Por extraño que pudiera parecer, puesto que la revuelta
 encabezada por Roi comenzaría con el asalto de este castillo 
de Moeche, en esta ocasión esta plaza no fue asaltada.
Conocido por su habilidad táctica y estratégica, así como por su visión de la guerra mas avanzada que la de los demás que le rodeaban Don Pedro Álvarez, alias Pedro Madruga por su manía de lanzar sus ataques contra sus enemigos a muy tempranas horas de la madrugada, cosa por otra parte mas o menos mal vista por algunos que aun creían en el sistema de quedar para combatir al día siguiente y esas cosas de la baja edad media que aun se estilaban, Pedro golpeo con eficacia y saña a las fuerzas irmandiñas, apoyado por el rey de Portugal, que le facilitaría un pequeño contingente  y paso franco para efectuar los movimientos que considerase necesarios.

De esta forma, gracias a la llegada de tácticas modernas como atacar cuando nadie te espera, y el hecho de que las tropas de Madruga estaban equipadas con los modernísimos arcabuces fue derrotando una por una a todas las santas hermandades, que si bien inicialmente habían sido una sola fuerza y una sola voz, al paso del tiempo al ser un movimiento mas transversal que en 1431 dejaron de llevarse bien entre ellos; motivo por el cual al amigo Pedro le costo mas bien poco ir aniquilándolos y rindiéndolos uno por uno.
Y así, sin prisa, pero sin pausa, Don Pedro Madruga terminaría hacia el 1472 con los alzamientos ante la sonrisa de los nobles mayores anteriormente derrotados y el Rey Enrique IV; quien primeramente apoyaría a los alzados; mirando literalmente hacia un par de toros en el pueblo Abulense de Guisando y, sin preocuparse demasiado de lo que les sucediese a los miembros de aquellas Hermandades que en ningún momento dejaron de serle leales.

Alonso de Lanzos, solo exigiría a Madruga el no entregar los territorios gobernados por el de Andrade anteriormente a este mismo; tal y como estaban haciendo, pues devolvían los territorios a sus antiguos señores. A Madruga, conocedor de que Lanzos y Andrade se odiaban a muerte no le debió parecer tampoco mala idea puesto que le permitió entregarle los territorios al arzobispo, quien se los entregaría después al de Andrade.
Alonso de Lanzos seria desposeído de todas sus posesiones en favor del de Andrade y encerrado en un calabozo. Fallecería a principios de 1481 mandando ser enterrado en el convento de San Francisco en A Coruña.

Poco tiempo después del final de estos hechos volvería la convulsión a nuestra Galicia a cuentas del trono de Castilla; pero eso ya es otra historia. 

Nos vemos en el próximo paseo.

No dejes de seguirme en Facebook, Flickr, Instagram y en Twitter.
Y si quieres ver mi pagina web, es esta.

















Powered By Blogger