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miércoles, 9 de septiembre de 2020

RAMA Y CANCELA




Hoy vamos a pasear una vez más a través del tiempo y del espacio. Comenzaremos nuestra historia en Ferrol, pero luego viajaremos hasta Cuba. Hoy vamos a viajar hasta finales del siglo XIX y vamos a hablar de héroes.

En realidad, vamos a hablar de dos chavales. Dos chavales de poco mas de veinte años, como no podía ser de otra forma, gallegos los dos. Uno Nacido en Coristanco, el otro nacido en A Laracha. Al igual que muchos gallegos realizadores de alguna hazaña olvidados los dos, al fin y al cabo, casi nadie suele recordar a los gallegos. Ni siquiera muchos gallegos recuerdan a los gallegos.

Recibidas por el coronel del segundo de marina en el cuartel de Dolores en Ferrol durante un homenaje
Las familias de José Rama y Antonio Cancela
recibidas en el cuartel de Dolores en Ferrol el
15 de septiembre del año 1912 en un homenaje
Y como no me parece justo que casi nadie recuerde a estos dos chavales; principalmente los chavales de su edad en nuestro tiempo; he decidido, a escasas fechas del aniversario de su gesta, escribir este artículo. Artículo que seguramente los chavales de la edad de aquellos dos otros chavales ni siquiera se detendrán a leer, porque… ¿a quien le importa lo que hicieran dos chicos de veintiuno y veintitrés años en algún lugar de Cuba en el año 1895? Y así nos va en este país.

Nuestra historia, comienza en dos hogares de agricultores de nuestra provincia de Coruña. No podría ser de otra manera, puesto que en esas fechas solo los pudientes podían librar el servicio militar, bien enviando a un sustituto, bien abonando la cantidad que fuera necesaria, en aquella época 2000 pesetas; una fortuna que muchos humildes jamás verían. 

Desde Laracha el uno y desde Erbilleira-Verdes en Coristanco el otro, llegarían a Ferrol para realizar el servicio militar los reclutas José Rama Varela y Antonio Cancela Rodríguez.

En aquellos tiempos en los que España todavía conservaba algunos territorios de ultramar, restos del antiguo imperio, varios de los cuales (Principalmente Cuba y Filipinas) planteaban la independencia por la fuerza, lo de hacer el servicio militar no era una bicoca. 

Lo mismo te podía tocar la mili en Toledo como te podía tocar irte a la guerra a Cuba, por ejemplo. A nuestros amigos José y Antonio, les toco guerra.


Una escuadra de honores de la infanteria de marina rinde honores al Soldado Cancela ante el alcalde de Coristanco
El pueblo de Coristanco levanto un busto en memoria
de Antonio Cancela. Quien en palabras del alcade del 
momento es sin duda uno de los mayores orgullos del
municipio de Coristanco.
No es que sepamos demasiado acerca de sus vidas antes de llegar a Ferrol. Incluso durante su periodo de instrucción nada debió salirse de la normalidad, puesto que no hay referencias anteriores a su partida hacia Cuba.

Seria el día 4 de mayo de 1895 que se embarcarían, junto al resto del segundo batallón del segundo regimiento de infantería de marina; cuyo heredero es el Tercio del Norte; a bordo del vapor “Santo Domingo” con destino a Cuba. Una vez allí serian desplegados apoyando a las tropas de infantería que defendían la línea de ferrocarril que unía la localidad de Holguín con el puerto de Gibara.

El segundo batallón de marina había desplegado parejas de soldados a lo largo de la línea férrea y también tenia patrullas desplegadas a lo largo de la misma. Dentro de la tensión que existía en la isla de Cuba también estaba la sospecha de que los insurgentes tenían la intención de cortar aquella línea férrea después de tomar Santa Lucia; lugar que había sido capturado para la cuba libre por una fuerza mandada por Antonio Maceo y Jesús Sablón “Rabí”

Una vez que habían tomado Santa Lucia, los Mambises decidieron seguir avanzando para cortar la línea del ferrocarril. Y en estas estaban avanzando tranquilamente, unos dos mil insurgentes machete en mano, cuando se tropezaron con una patrulla del segundo de marina. Patrulla que tuvo que replegarse rápidamente desde el lugar de Piedra Picada hacia el puente de Aguas Claras en donde había un puesto de guardia. La patrulla fue replegándose con nutrido fuego, pero su número, que en esto de las guerras siempre es importante, no ayudaba así que al final terminaron por ser rebasados por los dos mil rebeldes. Lo que aquellos rebeldes no esperaban era que nuestros amigos José y Antonio, defendían el puesto del puente.

Cuando vieron la fuerza que se acercaba a su posición, nuestros dos chavales montaron sus Máuser y se prepararon para defender la posición que se les habían asignado en Holguín. Los mambises, que avanzaban muy felices, se encontraron que los dos soldados que defendían aquel puente no se iban a rendir. Y además descubrieron que los dos soldados tiraban bien.

El pueblo de Coristanco esta en general muy orgulloso de que Antonio Cancela haya sido uno de sus hijos.
El busto de Rama
Maceo, sabia que no era una cantidad muy grande de soldados la que le tenía ahí detenido, pero el hecho de que le estuvieran deteniendo le estaba haciendo perder tiempo. Así que ofreció a José y Antonio el perdonarles la vida a cambio de que se rindieran. La respuesta que recibió debió de ser algo mas o menos como esto: “Es que mire, nosotros nos iríamos, pero aun no ha llegado nuestro relevo. Y como tenemos que estar aquí defendiendo el puesto y ustedes vienen a atacarlo pues claro…”

Lo cierto es que, según el soldado mas afortunado de aquella jornada, el también gallego Jerónimo Blanco Incognito, miembro de la patrulla sorprendida y que los mambises dieron por muerto, pero que seria encontrado con vida, aunque con la masa encefálica al aire, cuando llegaron los refuerzos nuestros amigos, José Rama y Antonio Cancela resistirían durante más de una hora sin dejar de disparar hasta que agotaron la munición. Y ya sin munición combatieron a bayoneta como auténticos jabatos dando así tiempo a las fuerzas de Holguín a preparar una contraofensiva y rechazar así a los mambises, hecho este que habría sido imposible si aquellos dos chavales de veintiuno y veintitrés años no hubieran defendido con valor su puesto.

Hoy en día, en el parque donde se levantó en Coristanco, un monumento a Antonio Cancela no es difícil imaginar que los chavales de hoy en día hagan botellones sin saber, e incluso sin que les importe, el que el busto que les observa en silencio honra a un chaval de su edad, pudiendo haber elegido vida, escogió junto a su “hermano” de armas cumplir lo que había jurado.



Nos vemos en el próximo paseo.

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miércoles, 3 de abril de 2019

FERROLANOS ILUSTRES (II) ALONSO PITA DA VEIGA




Muchos hechos históricos importantes son a menudo realizados por un don nadie que jamás pasa a la historia para que pase a la misma su superior inmediato. Es la maldición del soldado en todos los ejércitos. Un caso evidente de lo que digo es sin duda el descubrimiento de la piedra de Rosetta en Egipto, el nombre del soldado raso que la localizo es desconocido para todos, no así su superior, el capitán Pierre-François Bouchard que es quien paso a la historia por este descubrimiento.
Pero no siempre sucede que aquel, o aquellos, que realizan una gesta digna de escribirse en los libros de historia sean relegados al anonimato. En algunas ocasiones quiere la fortuna aliarse con la justicia y de este modo, los honores caen sobre los hombros de aquellos que los merecen.

Hoy viajaremos al tiempo de Carlos I, el Rey – Emperador, y conoceremos algo más de un ferrolano nacido antes de que toda España hubiera sido reconquistada, pues quiso la historia que nuestro personaje llegase a aquel Ferrol que era poquito más que una aldea grande en el año de 1480.
Si bien nuestro personaje no era un soldado raso, ni tampoco era un plebeyo peón del ejercito que a las órdenes de Don Fernando de Avalos llegaría a Pavía para liberar la plaza sitiada; tampoco era un hombre de fortuna. Era en realidad un segundón que había optado por las armas como medio para labrarse un nombre propio, y no ser el simple segundón que había en aquellas épocas.
El maestre de campo y el capellan del Tercio preparan a los soldados para el combate
En el año 1525, la leyenda de los Tercios a los que pertenecía Alonso
Pita de Veiga aun estaba comenzando a gestarse. Aquellos hombres
defendieron el Imperio a sangre y fuego durante doscientos años en
cualquier circunstancia y bajo cualquier situación. Hoy son leyenda.

Estamos hablando del héroe de Pavía, claro está, y este no es otro sino un ilustre Ferrolano llamado Alonso. Alonso Pita de Veiga.
Pertenecía nuestro paisano a una ilustre familia del Reino de Galicia, cuyo origen estuvo en la parroquia de Santa María de Mandiá, en donde fueron señores del Coto de Regoela. Al ser su hermano Juan el heredero de todo y él; como ya hemos indicado; un simple segundón, Alonso tendrá que escoger entre las dos alternativas habituales de la época; la iglesia o las armas. No debía ser nuestro amigo de muchos rezos porque decidió alistarse en las tropas del conde de Villalba; Don Fernando de Andrade, y en estas tropas seria asignado a las fuerzas de caballería ligera, dentro del Tercio de Galicia. Denominación esta recibida por la unidad al incorporarse a las guerras de Italia.

Don Fernando ya debía haber visto combatir al bueno de Alonso, porque al partir para Italia el Tercio de Andrade (Otra de las denominaciones del Tercio de Galicia) en su nómina figura como capitán de caballos y corazas, es decir, caballería ligera. Y este junto con su escuadra, destacaría clamorosamente (O pavorosamente para las fuerzas francesas) en las batallas de Vicencio, Bicoca y Gattinara. Todas ellas ganadas por las fuerzas imperiales con una clara y contundente superioridad táctica. Como ejemplo, en Bicoca (De ahí viene lo que todo español e italiano entiende como una bicoca) se aniquilaría a más de 3000 suizos del ejercito Frances; a cambio el ejército imperial perdería a un hombre, en retaguardia coceado por una mula durante el transcurso de la batalla, las bajas en combate fueron de cero.
Sin embargo, su mayor gloria estaba aún por llegar, y quien sabe si no sería fruto de la casualidad. Pero, ¿Acaso no es cierto lo que dicen de que la casualidad a menudo sonríe a los valientes? En este caso la casualidad se alinearía en favor de nuestro personaje y seria en la madrugada del 24 de febrero de 1525 que el amigo Alonso junto con otros dos compañeros pasara a la gloria y, obtuviera el honor de pasar a la historia. Estos dos compañeros eran un vascongado llamado Juan de Urbieta y un granadino llamado Diego Dávila.
Recreacion de como combatiria un tercio viejo español en cualquiiera de las batallas en las que estuvieron presentes
Gonzalo Fernández de Córdova, El Gran Capitán revolucionaria de un
plumazo las tácticas de infantería de la época, mezclando en unidades
 piqueros, ballesteros y rodeleros creando así unidades que se podían
defender de las cargas de caballería y de infantería indistintamente .
 La llegada del arcabuz y la pólvora sustituiría a los ballesteros pero 
la táctica se mantendría prácticamente intacta con los mosquetes.

En el norte de Italia, en lo que por aquel entonces era el Milanesado se erigía la ciudad fortificada de Pavía. Allí sigue a día de hoy con unos 80.000 habitantes y siendo la capital de la provincia italiana de Pavía. Por aquel entonces la ciudad era una plaza fuerte fortificada bajo control Imperial, que había sido puesta en sitio por el ejército francés.
Los franceses, que como ya dijimos antes llevaban una serie de derrotas a cuestas habían terminado por meterse en un avispero. Puesto que su intento de persecución del ejército imperial había terminado en el sitio de Pavía. El problema es que ahora que tenían Pavía sitiada dos fuerzas de combate les habían cortado los suministros. Por un lado, Fernando de Avalos había capturado los castillos de San Ángelo y Mirabello; por el otro Carlos de Lannoy cerro las comunicaciones entre el ejercito Frances y Milán. De sitiadores los franceses podían pasar a sitiados si no tenían cuidado.

Así que cuando las tropas de refuerzo llegaron al combate, los franceses decidieron mantener sus posiciones y esperar, sabían de la mala situación de los sitiados en la ciudad y su artillería era superior a la imperial. Solo tenían que resistir las embestidas exteriores y aguardar a que los sitiados se rindieran.
Pero aquí es donde la historia se pone interesante, puesto que los sitiados descubren donde pueden conseguir los suministros que necesitan, los tienen los franceses. Con lo cual deciden salir y asaltar el campamento de sus asediadores, sabiendo que estos estarán mas pendientes de las fuerzas de socorro que de ellos, que llevan bastante desgaste acumulado, entre el sitio y el hambre.
Una sencilla pero enardecedora arenga, indicando en varias ocasiones que los suministros los tienen los franceses, abrir las puertas salir al campo de batalla entre la llovizna de febrero y a cargar. Allí se encontraban los dos ejércitos más poderosos de aquel tiempo y estaban discutiendo la hegemonía sobre toda Europa en un campo de batalla, que no era mas que un barrizal que parecía querer devorar a los contendientes en medio de aquel infierno. Era muy difícil encontrar en aquel terreno una horizontalidad uniforme para organizar una fuerza con opciones de victoria y en aquella melé llegó a haber momentos en los que se combatiría cuerpo a cuerpo en medio de un griterío infernal, sin visibilidad, con una niebla que no acababa de levantar y en un escenario fantasmagórico. Dos ejércitos poderosos acababan de colisionar y el resultado final de la batalla estaba a punto de decidirse.
La captura de Francisco I en Pavía en un cuadro del que desconozco 
el autor. Y es que esta imagen he tenido que buscarla "on line" para 
poder ilustrar el articulo. Si no me equivoco la he conseguido en la 
pagina de Facebook que algunos de sus descendientes tienen en 
activo para recordar su gesta. Os invito a visitarla y por supuesto a 
darle un merecido "Me gusta" a un Ferrolano tan crucial en la historia.

Las tropas acantonadas en Pavía cargaron contra el campamento francés que rápidamente paso de retaguardia a centro de la batalla y en el medio de la misma se había encontrado el Rey francés junto a su sequito, sus fuerzas habían sido rebasadas por las tropas imperiales y el caos se había adueñado de la líneas francesas que, poco a poco se iban convirtiendo en una masa de cadáveres mientras los sitiados avanzaban. En medio de este inmenso caos el principal consejero del Rey francés decidió abalanzarse sobre las tropas imperiales que llegaban por todas partes y así obtener una muerte heroica (Algo parecido al suicidio por policía de hoy en día) y ante esta situación Francisco I de Francia se encontró de repente con un acero en la garganta. La batalla había terminado de mano del acero; no el acero del compañero de escuadra de Alonso, el vascongado Juan de Urbieta tal como dicen varias de las versiones de la historia, sino del mismo Alonso Pita da Veiga quien, ya de paso, también recobraría el Estandarte del Infante Don Fernando, capturado anteriormente por los franceses. 
El error en la atribución de la captura esta muy extendido gracias que el cronista de Felipe III era un poquito, vamos a decir que vago, y se hizo un disimulado “corta y pega” de la época. También podríamos decir que transcribió palabra por palabra la narración de Juan de Oznayo acerca de la batalla de Pavía. Incluso podríamos decir a las bravas que el amigo fray Prudencio de Sandoval se hizo un plagiazo de tres pares de co…pas, sin acordarse de dar las atribuciones correspondientes y, bueno era el cronista Real de Felipe III, ¿Quién iba a osar discutir si era plagio o no? En todo caso, las fuentes existentes y los documentos que existen y que obran incluso en poder de los descendientes de Alonso Pita da Veiga, contradicen tales puntos y confirman que el soldado que “convido a su excelencia el Rey de Francia a acompañarlos” era de Ferrol, era nuestro Alonso Pita da Veiga.
Terminado su servicio Alonso retornaría a casa y aquí se casaría con María García de Vilouzas nacida y criada en Pontedeume, del linaje de los Piñeiro de Narahio e hija del comendador de la orden de Malta en Galicia. 
En pleno combate un tercio viejo mantiene la linea ante el enemigo
Un tercio manteniendo la línea. Esta imagen bien podría haberse 
tomado en Pavía, Gravelinas, San Quintín, o en cualquiera de las mil
batallas en las que aquellos hombres se dejaron la sangre y la vida
defendiendo aquello en lo que ellos creían.

Sería el señor de Vilacornelle e incluso ocuparía el puesto de regidor de Ferrol que anteriormente ya hubiera ocupado su padre. Moriría plácidamente en el año de 1554 y seria enterrado en el antiguo convento de San Francisco de Ferrol. Situado donde esta hoy en día la iglesia de San Francisco. Sin duda alguna un Ferrolano de gran distinción y al que sin duda debería reconocérsele bastante mas de lo que se le reconoce, puesto que en multitud de fuentes no se le reconoce su hazaña y en otras fuentes ni tan siquiera se le nombra. Triste destino en los anales de la historia al fin, para un hombre que no solo lucho por sus compañeros de armas, sino que lucho por su nación, recupero un estandarte y capturo al mismísimo Rey de Francia.

Gracias Don Alonso.

Nos vemos en el próximo paseo.

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jueves, 17 de enero de 2019

LA TRISTE HISTORIA DE ROXIN ROXAL

La leyenda de Roxin Roxal y Teresita de Andrade. Una triste historia de amor



Rojin Rojal, Roxin Roxal. Es un nombre que seguramente todos hemos oído alguna vez seamos gallegos o no. Lo que muchos no saben es que este Roxin Roxal y su leyenda están muy relacionados con Ferrolterra en general y con Pontedeume en particular. Concretamente con su castillo ubicado en Nogueirosa.
Es la historia de Roxin Roxal una historia de amor. Una historia de amor de las de toda la vida; ya sabéis: Chico conoce chica, chica resulta ser la hija del jefe, jefe no ve bien la historia de amor y mete la espada por el medio… lo normal. 
Y es que ya nos toca hablar de romances y cosas tiernas un poco en esta bitácora. Incluye además a algunos de nuestros ya anteriormente conocidos personajes de la historia de nuestra tierra, así que seguro que hoy nos vamos a entretener.
Aunque ha sufrido importantes reformas desde aquella 
época, sigue siendo el mismo puente que Roxin observaba 
desde el castillo de Nogueirosa.
Vamos a comenzar por el principio, lo suyo en estos casos, y para ello comenzaremos por hablar de nuestro “amigo” Nuno Freire de Andrade. Ya sabéis; O mao (El Malo) Como bien recordareis, Nuno había tenido en su momento que salir con cierta prisa de su castillo de Moeche, junto a toda su familia, cuando nuestro amigo Roí Xordo decidió ir a llamarle la atención acerca del trato que les daba a sus vasallos a golpe de espada y asaltando el castillo de Moeche. Al tener que salir corriendo con su familia, queda claro que Nuno tenía familia.
Y es de esta familia de la que vamos a hablar. Puesto que Nuno tenia varios hijos varones, capaces con la espada, recios hombres de armas que sin duda seguirían el camino marcado por su padre. Concretamente el que su padre les marcase, bueno era nuestro Nuno a la hora de marcar destinos y caminos.
Tenía Nuno dentro de su mala uva, su cabroncetismo y su amor por el degüello, la tortura, su odio existencial a que le llevasen la contraria y su carácter de malhumorado constante, un punto débil, que le hacia ser casi como un simpático cachorro o incluso un corderito feliz. Este punto débil, se llamaba Teresa, y era su única hija. 
Tal y como nos describe la historia y, sobre todo las leyendas, a Teresa lo primero que te viene a la cabeza es que o bien la habían adoptado o que algo raro había pasado por los territorios del Andrade, porque según todas las fuentes Teresa era piadosa, dulce, bondadosa, sonriente, feliz como ninguna sobre la tierra, optimista y además de una belleza y hermosura sin igual. Siendo hija de su padre, y hermana de sus hermanos bueno… Quien no pensaría en la adopción como posibilidad. O si no en la adopción en el robo de bebes, que ya en aquellas épocas era un deporte que empezaba a tener cierto tirón.
Bien podemos imaginar al recorrer las calles de Pontedeume 
escenas como esta en la época de Nuno Freire. 
Y a Roxin participando de la alegría de los días de Mercado.
Por otra parte, tenía Nuno más hombres que sus hijos como hombres de armas. Uno de estos, de contrastado valor, coraje sin igual, guapo entre los guapos y además muy apreciado por Nuno. Era este hombre popular entre las gentes tanto por su valor y gallardía como por su simpatía peculiar. Además, su aspecto de descendiente de vikingos, bueno, aquel aspecto unido a todo lo demás le hacia ser conocido. Se trataba de Roxin Roxal.
Pese a tener todas estas virtudes, y ser un simpático fiestero que entre combate y combate gustaba del chiste fácil, o no tan fácil y de ir a tomarse los vinos con sus compañeros de batallas; desde hacía algún tiempo había cambiado la fiesta por la soledad y ya no acostumbraba a salir de vinos tanto como antes.
Además, tenía la extraña costumbre de pedir los destinos de guardia del castillo del sur; el de Nogueirosa; desde el cual podía contemplar la ría de Ares; donde había pasado su infancia.
Y en estas estaba el amigo Roxin, observando el paisaje de la ría desde la torre del castillo, cantando tristes baladas y pensando en sus cosas cuando Teresa, que residía en el castillo de Nogueirosa le descubrió y se pregunto porque aquel guerrero tan apuesto estaba ahí tan triste y melancólico.
A través de lugares como este sin duda Roxin debía 
desplazarse para realizar todos aquellos encargos 
que le asignara su señor, Nuno Freire de Andrade.
Teresa, que si algún defecto podía tener era el de la curiosidad; siempre para intentar ayudar a los más desfavorecidos; le pregunto a Roxin acerca de su tristeza, y el le contesto que estaba enamorado, pero que su amor por ser, era casi imposible.
Ella le pregunto el porque iba a ser imposible mientras le detallaba la cantidad de veces que en los poemas de amor que ella leía aquellos imposibles amores se hacían posibles, conminándole a bajar hasta Pontedeume a declararse. Pero claro, cuando el le confeso que no necesitaría moverse de donde estaba para declararse… Bueno, Teresa le dijo que, en ese caso, aquel amor tampoco es que fuera del todo imposible.
Y así fue que los dos jóvenes empezaron a coincidir mas a menudo en el castillo de Nogueirosa, procurando siempre ser discretos puesto que ambos conocían el humor que se gastaba el padre de ella para asuntos corrientes y podían suponerse como resolvería Nuno Freire el problema de que uno de sus hombres pasara las noches con su ojito derecho. Y las soluciones de Nuno, bueno ya sabemos que eran a veces un tanto drásticas.
Aun así; ya sabemos cómo son estas cosas, alguien le dio el chivatazo a Nuno y pese a que lo primero que se le debió pasar por la mente pudo ser el desollar a Roxin Roxal por osar mirar, tocar y vaya usted a saber que más podría haber hecho con Teresa.
Luego pensó Nuno que bueno, el pobre chaval le caía bien y que seguramente pudiera haber miles de envidiosos que le tuvieran ganas a Roxin, con lo que igual la cosa no era cierta así que interrogo a su hija y a su hombre por separado. La pareja dijo lo que se diría en esta situación: Todo mentira, todo casualidad, todo envidia. Lo que pasa es que, bueno, Nuno que era un cabrón, pero no tonto no les creyó. No por sus palabras sino por su expresión.
El Castillo de Moeche, una de las posiciones que pertenecía 
a la casa de Andrade. En el comenzaría la revuelta irmandiña,
 y por la facilidad con la que Roi Xordo se hizo con el casi 
podría decirse que hubiera servido mucho tiempo en el; 
al igual que Roxin Roxal.
Para el malo de Nuno, esto era una imperdonable afrenta, no obstante, conocía bien a su hija y sabía que por evitar la muerte de Roxin, aceptaría casarse con el hijo de los Osorio, Enrique. Así que ofreció a Teresa a elegir entre matar a Roxin al más puro estilo “Nuno Andrade” o que ella se casara con el de Osorio. Teresa, obvio, escogió casarse.
El día de la boda, Nuno entrego a Roxin una bolsa con oro y le dijo que se fuera lejos, pero lejos y sin idea de volver. A lo cual nuestro joven se negó y, devolviendo el oro le explico a su señor que no quería abandonar el lugar que consideraba su hogar. Por extraño que parezca, Nuno se conmovió y simplemente le hizo prometer que olvidaría a su hija para siempre jamás.
Roxin cumpliría su promesa. Volvería a ser el golfo fiestero que anteriormente era viéndosele nuevamente ir de fiesta con sus compañeros de armas. Pero, aunque aparentemente todo volvió a la normalidad, aquello simplemente era una fachada. Por las noches Roxin observaba la desde su ventana la ventana de Teresa y el de Osorio; que siempre estaba cerrada. Cuan seria la mala suerte del pobre Roxin que para una vez que Teresa olvido cerrar las ventanas, su padre le cazo observando aquellas ventanas.
Desde aquel momento, Roxin renunció al consuelo de observar la ventana para evitar que se le cerrasen para siempre las puertas del castillo, y no volvió a abrir su ventana.
Por su parte la vida de casada de Teresa era entre inexistente y aburridísima, puesto que el de Osorio estaba más preocupado de los halcones y de los apeos de caza que de su esposa así que la pobre pasaba largas horas en aquella torre de la fortaleza de Nogueirosa donde tan feliz había sido mientras observaba el panorama de la ría de Ares.
Una tarde que Roxin Roxal regresaba de realizar un servicio con un pelotón de hombres, diviso en la lejanía la figura de Teresa completamente sola. Despidió a sus hombres y se acercó con mucho cuidado para intentar contemplar a Teresa. Pero Nuno, que vio llegar a los hombres del pelotón y que faltaba el líder de los mismos, poco tardo en imaginarse donde estaba Roxin, hasta allí acudió y allí lo sorprendió para abofetearle. Esto no sentó demasiado bien a nuestro futuro héroe, quien desenvaino la daga y avanzo contra Nuno. Luego pensó en que era el padre de Teresa y devolvió la daga a su vaina.
El castillo de Nogueirosa. Ultimo lugar en el que Roxin 
contemplaría viva a Teresa. Poco después de aquella 
ocasión Roxin desaparecería para siempre, o quizás no.
Como podemos suponer tras aquel incidente, Roxin cogió sus cosas, monto en su caballo y se marchó. Puesto que ahora su permanencia en el castillo era como poco incomoda y posiblemente peligrosa. Lo que más os sorprenderá es que Nuno no hará nada por prenderle; solo le dirá que no regrese jamás al castillo.
Pasarían no más de tres años cuando por aquellas tierras del Eume aparecería un jabalí grande como un toro y con la mala leche de un jabalí muy cabreado que no causaba más que estragos y disgustos. Se organizaron cacerías, se montaron trampas, se tendieron emboscadas y en cada intento de cazarlo perdía la vida algún hombre. El terror se extendió por toda la comarca, así que Nuno organizo una gran partida de caza que puso al mando de su yerno, el de Osorio.
Enrique, ante la confianza demostrada por su suegro decidió invitar a Teresa a ver la partida de caza. Y decidió dejarla en el lugar más seguro que se le ocurrió, el puente sobre el Eume. Seguramente muy a su pesar, Enrique se quedó al lado de su esposa a ver el espectáculo que se produciría en las laderas cercanas al puente.
Con la batida en marcha, el jabalí; al que nadie había informado de que su deber era ser cazado; eludió el cerco que le habían preparado y se plantó, con un cabreo de jabalí a la entrada del puente como queriéndole decir a Enrique de Osorio “Soy más listo que tu” lo cual, a la vista de la posición escogida por el noble para observar la batida, no creo que sea demasiado discutible. 
El de Osorio alzo la ballesta y lanzo un venablo cpntra el jabalí lo cual, consiguió cabrear bastante al jabalí. ¿O acaso creíais que a un jabalí del tamaño de un oso le haría mucho daño un venablo?
Como el jabalí se cabreo, aun mas, con la broma del venablo, el de Osorio pensó que mejor sería salir por pies del puente, y sin pensarlo demasiado se arrojó al Eume, olvidándose o dejando como cebo (Escoged la que más os guste) a Teresa. Lo cual el jabalí aprovecho para destrozar a Teresa, convirtiéndola en confeti mientras que el de Osorio llegaba a la orilla de Pontedeume.
La muerte de su hija fue un golpe durísimo para el amigo Nuno; aunque no fue el responsable de que se le denominase como O Mao, eso ya se lo había ganado antes a pulso. Le sentó tan mal que varios meses paso encerrado en el castillo y termino con la jactancia del noble. Por su parte, el cobarde de Osorio, siendo el hazmerreír de toda la comarca y víctima del desprecio de los hombres de armas de su suegro se retiró a su señorío.
La Ermita de Breamo, testigo mudo de un sin fin
 de acontecimientos desde el siglo XI en el que fuera 
construida bajo el manto de la orden del temple.
Pocos días después el amanecer descubriría, en el mismo lugar donde quedo la mayor parte de Teresa, el cuerpo muerto de aquel inmenso jabalí. En su corazón tenía clavada la daga de Roxin Roxal.
Nuno, arrepentido de no haber dejado a su hija con tan gran y valiente caballero, mandó buscarle para pedirle disculpas y hacerle un hueco entre los suyos, pero fueron inútiles los intentos: Roxín Roxal había desaparecido.
Nadie supo jamás nada de él. O quizás sí. ¿Quién sabe si Roxin Roxal no sería más adelante conocido como Roí?


Nos vemos en el próximo paseo.

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